A finales del siglo XIV, el pueblo de Sant Celoni estaba en peligro, pues en la cueva que había en el camino real entre Barcelona y Girona, cerca del Montseny y el Montnegre exactamente, vivía una criatura terrorífica. Se trataba de un dragón que había surgido del mismísimo infierno y que fue atraído por el mal que llevaba el hombre en su interior.
En Sant Celoni estaban sufriendo ataques por parte del dragón, el cual fue destruyendo casas y matando tanto ganado como gente. Pero un buen día, Sant Martí disfrazado de mendigo picó a las puertas del castillo de Vilardell (situado en la parte baja de los bosques de Massis) y fue recibido por el caballero y señor de Vilardell, Soler. Sant Martí, bajo su disfraz pidió algo de comer a Soler y este amablemente entró a buscar un pan para el mendigo. Al salir con el pan, Soler descubrió que el mendigo no estaba, pero en su lugar había una espada reluciente, hecha de un acero nunca visto antes en manos de un mortal y que brillaba más que el oro. Soler pese a la sorpresa no dudó en empuñar la espada y probarla frente a un roble, cortándolo en dos pedazos. Sorprendido, probó contra una enorme roca y también la rajó. Motivado por el poder de la espada, seleccionó a sus mejores guardias, se equipó con su armadura y su escudo y sin más demora salió a por el dragón. Primero se encomendó a Dios y luego se lanzó a por la bestia. Al llegar al cubil del dragón (hoy en día conocida como "la cova d'en Drac") se enfrentó valientemente a la bestia, la cual quedó perpleja al verse reflejada en el escudo, momento que Soler de Vilardell aprovechó para cortarle la cabeza superando la dura y escamosa piel de Dragón. Cogió la cabeza y la llevo junto a su pueblo donde dijo:
Braç de virtut,
espasa de cavaller,
has mig partit la roca
i el drac, també.-
(Brazo virtuoso,
espada de caballero,
has partido la roca
y al dragón, también)
Pero se equivocó en las palabras, dando más importancia a su brazo que a la espada, y por ello fue castigado. Cuando la sangre del dragón que goteaba del cuello cortado tocó su piel, Soler murió envenenado, mirando al cielo.
La leyenda cuenta que dicha espada fue a parar a la armería de los condes de Barcelona, quienes la usaron para ganar diversas batallas, otros cuentan que fue enterrada dentro de una roca a la espera de alguien santo y digno que la vuelva a empuñar, ¿el verdadero paradero de la espada? nadie lo sabe.
Ideas de aventura:
La leyenda cuenta que dicha espada fue a parar a la armería de los condes de Barcelona, quienes la usaron para ganar diversas batallas, otros cuentan que fue enterrada dentro de una roca a la espera de alguien santo y digno que la vuelva a empuñar, ¿el verdadero paradero de la espada? nadie lo sabe.
Ideas de aventura:
- Tras la muerte de Soler, los personajes son contratados para llevar la espada a los condes de Barcelona. Si los personajes quieren quedarse con la espada, recibirán una visita de un grupo de principados (número de PJ +4).
- Igual que la anterior pero un grupo de bandidos (número de PJ +12) les atacará y robará la espada. Deberán ir a por ella y recuperarla, ordenes de Sant Martí.
- Los PJ son de Sant Celoni y se unen a Soler en la lucha contra el Dragón, lo que pasa es que junto al dragón está Cruoris, el demonio menor de la sangre (página 32 de Daemonolatreia) y los PJ deberán enfrentarse a él.
- La espada sigue en la cueva, custodiada por el dragón que resultó herido, pero no de muerte... Tal vez los PJ necesiten de semejante arma para enfrentarse a un enemigo y tengan que entrar al cubil del dragón en su búsqueda...
- FUE necesaria: 12
- Características: HAB
- Empuñar la espada de Vilardell otorga valentía, lo que permite al portador superar automáticamente las tiradas de Templanza.
- Causa 2d6 de daño a cualquier enemigo y recibe un bonificador de +6 contra demonios y criaturas del infierno. Ese +6 se considera daño mágico que ignora armaduras mágicas (sólo el +6, los 2d6 se considera daño normal). Si se usa para el mal, la espada perderá sus poderes, perdiendo su brillo hasta que la empuñe otro caballero con buenas intenciones.








