1 de marzo de 2018

La Mano de Gloria, el talismán multiusos


por Ricard Ibáñez

La llamada “Mano de Gloria” fue muy popular entre brujas, nigromantes y ¡ladrones! sobre todo a partir del siglo XVI, aunque su origen es mucho más antiguo. Las primeras referencias son vagas: algo acerca de una hechicera que “en tiempos de las Cruzadas” (lo que nos da un bonito lapso de casi 200 años, desde 1095 hasta 1291) ejercía tanto la curación como la magia negra con ayuda de un poderoso fetiche que no era otra cosa que la mano de un muerto momificada.

Sea como fuere, la primera fecha en la que encontramos un registro más o menos fiable es en 1588, en Alemania,  cuando dos mujeres acusadas de ser brujas admitieron que exhumaban cadáveres para cortarles la mano y así fabricar la Mano de la Gloria. Pero ya se sabe que bajo tortura uno admite lo que sea... Poco tiempo después, en 1590, un escocés acusado de brujería admitió haber fabricado y usado tan poderoso talismán.

El señor (y demonólogo) Collin de Plancy, en la edición de 1826 de su Diccionario Infernal (la que tengo a mano ahora mismo) hace una detallada explicación de cómo confeccionar la Mano de Gloria. Hay que llevar a cabo tres pasos, que él llama “rituales” con la mano cortada del cadáver de un ahorcado. Mejor si es la izquierda, por ser “la siniestra” y mejor aún si es de un asesino (o asesina, no hay distinción de sexos en este punto).

Primero:

Envolver la mano en un trozo de mortaja, prensándola para que salga la sangre que aún pueda contener. Luego depositarla en una olla de barro, con salmuera, sal de piedra (nitrato de potasio, para los no iniciados en la alquimia) y pimienta en grano. Todos los ingredientes bien machacados en el mortero, y mezclados con orina de hombre, mujer, perro, caballo y yegua. Se deja reposar la mano dentro de esa inmunda mezcla quince días, luego se saca la mano y se la deja secar al sol, colocando los dedos como se desee que vayan a quedar; hay cuatro formas posibles: la mano abierta y reposando sobre la palma, poniéndose la vela encima; la mano alzada abierta, con velas clavadas en las uñas; o la mano alzada cerrada, con los dedos cerrados formando un puño y la vela asomando entre el índice y el corazón; y finalmente la que recomienda de Plancy, doblando los dedos alrededor de un palo, de modo que que de hueco para que se pueda pasar una vela entre ellos, y sujetados con un alambre. A continuación se pone la mano en un hueco en el tiro de una chimenea, durante todo un mes lunar, para que termine de curarse con el humo. No hay que quemar carbón sino madera mezclada con hierbas aromáticas. Al finalizar este ritual la mano quedará dura y lisa como la madera, y de un color moreno.

Segundo:

Hay que colgar la mano disecada en el ojo de la cerradura de una iglesia y quedarse velando junto a ella toda la noche hasta que cante el gallo. Sólo así será suya y la podrá utilizar.

Tercero:

¿Se acuerdan del ahorcado del que se le cortó la mano? Pues si se puede robar el cadáver entero, ahora se usa su grasa junto con cera virgen y sésamo de Laponia para recubrir toda la mano y usarla como un candelabro. En los dedos se colocan mechas hechas con hebras de la misma soga en la que fue ahorcado. Si hay que coger la mano con prisas, vale cualquier grasa humana de un asesino, o en  el peor de los casos de un caballo, aunque su efectividad no será la misma. También las mechas se pueden hacer con cuerda de otro ahorcado. Las velas también se pueden fabricar con dedos de niño nacido muerto (es decir, sin bautizar)


¿Y para qué sirve la Mano de Gloria? Los demonólogos más “serios” decían que aceleraba el aprendizaje de las artes oscuras si se leían los grimorios bajo su luz (y es la opción que puse en el hechizo incluido en el manual, creo que desde su primera edición de 1990). Pero hay quien dice que, si se conocen los hechizos y exhortaciones adecuadas tiene otros usos, que los hacen muy interesantes para los malhechores: si se enciende dentro de una casa todos los que están en ella, menos el portador de la mano y aquellos que tengan una voluntad muy fuerte (vamos, que pasen una tirada de IRR) quedan dormidos. El portador de la Mano de Gloria se vuelve invisible (aunque la mano en sí misma no, con lo que puede ser un espectáculo bastante espeluznante, plantéense tirar por Templanza al ver una mano momificada encendida flotando en el aire). Además, el portador de la mano descubre en el acto los objetos valiosos, por muy escondidos que estén. Para “cortar” el hechizo de la mano de gloria y que los de la casa que está siendo saqueada despierten de su sueño hay que apagarla con leche o con sangre: con agua normal y corriente no se apaga.


Se conserva por lo menos una Mano de Gloria en el mundo, en el Museo Whitby, de Yorkshire, Inglaterra (ver foto más abajo). Fue descubierta en 1935 por el albañil Joseph Ford, escondida entre los muros de una casa que estaban demoliendo. Si no quieren ir a Reino Unido, en el Museo de la brujería, ocultismo y tortura medieval, en el barrio del Sol de Potes (Cantabria) dicen que tienen otra, pero muchos dicen que es una imitación...


Mano de Gloria
Talismán, magia negra de origen popular.
Caducidad: Los efectos de este talismán no se pierden con el paso del tiempo.
Duración: Permanente, mientras esté encendida la vela.
Componentes: Mano cortada de un ahorcado, vaso de cobre, cinc, salitre, médula espinal de un gato negro, verbena, grasa humana y sésamo.
Preparación: Se toma la mano del ahorcado y se sumerge en un vaso de cobre que contenga el cinc, el salitre y la médula de gato. A continuación se enciende un fuego bajo el vaso perfumándolo con verbena. De esta forma, la mano cortada se desecará. Luego se fabrica una vela con la grasa humana y el sésamo y se coloca sobre la palmo de la mano cortada. Lo único que faltará entonces será llevar a cabo ciertos ritos sobre el talismán y pintar determinados símbolos cabalísticos en la mano.
Descripción: Si se activa con éxito al tiempo que se enciende la vela, ésta permitirá al mago obtener una concentración óptima para el estudio de la magia. Por tanto, si se lee un grimorio a la luz de la vela no tendrá que hacer ninguna tirada de IRR ni la de Enseñar del grimorio ya que aprenderá el hechizo de forma inmediata, aunque estará sujeto todavía a la tirada de Leer y Escribir para entender el texto y al tiempo normal de aprendizaje de hechizos (pág. 153).

15 de febrero de 2018

Compendium Obieti Magicis


Por J. R. Despuig

Llegado el momento empecé a pensar sobre que escribiría en este blog y me di cuenta que mi cajón particular de Aquelarre estaba bastante vacío después de escribir Dracs. Juntamos con Albert: historia, leyendas, criaturas, aventuras, objetos mágicos… Espera, me dije. ¿Objetos mágicos en Aquelarre? Yo mismo he puesto algunos en Dracs, mmm… esos me los guardo, pero esta reflexión me llevó a pensar en objetos mágicos en el mundo de Aquelarre, y resulta que no son pocos. Así que ya tengo tema para el blog: me encargo de los objetos mágicos y ya os avanzo que esta es solo la primera parte, luego vendrán más. Ahora mismo he recopilado los objetos mágicos que aparecen en publicaciones oficiales desde la primera edición de Aquelarre hasta la tercera. Que alguien me perdone y me corrija si me he olvidado alguno, pues estaré encantado de incorporarlo en este pequeño compendio de objetos mágicos.

Como veréis, no solo reúno aquí los objetos que aparecen en nuestro mundo de Aquelarre sino que voy a darles un poco de forma y estructura. Veréis que además de su descripción física y de sus poderes, también se relatará, cuando crea necesario, su historia, su localización en determinadas fechas y su grado de poder. Esta cifra asignada a cada objeto determinará en una valoración de 1 a 100 aproximadamente el poder de dicho objeto. Servirá para por ejemplo determinar que sucede cuando una armadura irrompible es atacada por un arma que corta cualquier metal. Pues el objeto que tenga más poder sale vencedor de la contienda, o bien se podría lanzar un 1d100. También podrá determinar el valor abstracto de dicho objeto si es entregado o sacrificado.

Por último quiero decir que en este compendio se relatarán los objetos que son de por sí intrínsecamente mágicos. Si en una aventura aparece una bruja con un Ungüento de Bruja o un soldado con una daga con el talismán Arma Invicta, no cuentan. Por último quiero contaros que he dividido los objetos en tres grandes categorías: armas, armaduras, grimorios y el resto; y lo encontrareis ordenado alfabéticamente. A cada objeto se le ha detallado, en caso de poseerlo: nombre, descripción, hechizos, poderes, origen, lugar y poder. La mayoría se definen por si solas, pero para clarificar, cuando hablo de nombre me refiero al nombre propio del objeto. En cuanto a la descripción, se trata de una breve explicación de su forma, tamaño y otras características visuales. Si el objeto posee hechizos se describen en su apartado mientras que en el de poderes se definen todas aquellas propiedades de los objetos. El origen nos indica si el objeto es de creación Divina, Infernal, Ancestral, hecha por un santo o mago. El lugar nos narra donde se puede encontrar el objeto en un momento en concreto del lugar y tiempo. El poder es el valor que ya he definido antes y la Aparición nos relata en que módulo o página de que manual o suplemento aparece el susodicho objeto. Nada más, os dejo ya con la lista de objetos (primera parte) y espero que la disfrutéis.


31 de enero de 2018

¿Y qué tenían los caballeros ingleses contra los caracoles?

 
Por Ricard Ibáñez

Que el oficio de copista y el de iluminador miniaturista (ilustrador, vamos) era algo aburrido y tedioso es algo bien sabido. Que en los márgenes de los libros manuscritos a veces se encuentran bocetos, garabatos, incluso frases en latín o griego del tipo “qué hambre tengo” o “que aburrimiento”, pues también (en especial entre los manuscritos ingleses de los siglos XIII y XIV, por cierto, bastante más que en los de otras tierras).

También es común que el artista que hacía las ilustraciones se dejara llevar a veces en demasía por su imaginación y que, en lugar de los motivos clásicos cristianos recurrentes, se sacara de la manga criaturas sacadas de su imaginación, o de sus pesadillas. O incluso colara, aquí y allá, escenas escatológicas, sexuales, demoníacas e incluso paganas. Sin embargo estas licencias que se permitía el artista no eran motivos recurrentes.

Por eso los eruditos se asombran al encontrarse, en los manuscritos ingleses y franceses medievales, con numerosas escenas de caballeros armados peleado contra ¡caracoles gigantes! Que a veces hasta llevan un jinete, otras no. Actualmente, nadie sabe a ciencia cierta qué representan. Les apunto las teorías más plausibles:
  • El bibliófilo Comte de Bastard señaló en 1850 que podía ser una representación alegórica de la ¡Resurrección de Cristo! Como prueba señaló en su día una ilustración en la que, mientras Jesús resucitaba a Lázaro, la escena estaba enmarcada por dos caracoles gigantes. Así se establecería el símil de caracol igual a Resurrección.
  •  La medievalista Lisa Spangenberg sigue en esta línea mística y afirma que el combate del caracol y el caballero es una representación gráfica del Salmo 58: “como el caracol, que se disuelve según se arrastra, como los que nacen muertos, que nunca ven el sol”. En este sentido, el caracol es la muerte, y la lucha del valiente caballero... acabará siempre en derrota. 
  • El profesor de la Universidad de Valencia Jerónimo Méndez Cabrera sostiene que el caracol (por su lentitud) es una representación de la impotencia masculina, y por ello, un enemigo de la virilidad, representada por el caballero. 
  • La historiadora Lilian Randall, apunta a que se trata de una representación burlesca de los lombardos, que ocuparon el lugar de los judíos como usureros cuando estos fueron expulsados en 1290 del reino inglés (que no de Escocia, donde se mantuvieron hasta 1707). La cuestión es que los lombardos (de la Lombardía, Italia) no tenían escrúpulos en prestar dinero con interés, algo contrario a las normas cristianas. Por eso eran considerados usureros y traicioneros, en general. Y comían caracoles, cosa que la mayoría de las gentes consideraban una comida inmunda...
Otras teorías con menos seguidores apuntan a que estas imágenes son:
  • Una representación de la opresión social (siendo los caracoles los pobres y los caballeros, los aristócratas) 
  • Una alegoría de la lucha contra el Mal (pues, recordémoslo, los caracoles no eran considerados comida en la Inglaterra medieval sino una plaga de jardines y huertas) El caracol representa la debilidad y la cobardía, defectos contra los que un caballero que se precie ha de luchar constantemente. 
  • Un símbolo de las bajas pasiones contra las que todo buen cristiano ha de luchar (pues el caracol se arrastra por el suelo). Los hay que rizan el rizo y dicen que, en concreto, es un símbolo de la lujuria, ya que significan la cópula (el bicho entrando y saliendo del agujero, ya me entienden, y dejando un rastro de... babas. 
  • Una alabanza a la sabiduría de la Naturaleza (que dota a sus criaturas de una armadura natural) y frente a la humana, que se la ha de fabricar por su cuenta.
  • O quizá sólo era una imagen surrealista y ridícula, una especie de chiste recurrente, el poderoso caballero enfrentado a la más débil de las criaturas, el caracol.
Como ven, no hay un consenso. Así que elijan la explicación que más les guste, o desarrollen una teoría propia, que ¿quién sabe? Puede que sea la correcta.

18 de enero de 2018

Leyenda: La Espada de Vilardell


Por Manel Gómez Estruch

La espada de Vilardell: Leyenda e ideas de aventura.

A finales del siglo XIV, el pueblo de Sant Celoni estaba en peligro, pues en la cueva que había en el camino real entre Barcelona y Girona, cerca  del Montseny y el Montnegre exactamente, vivía una criatura terrorífica. Se trataba de un dragón que había surgido del mismísimo infierno y que fue atraído por el mal que llevaba el hombre en su interior.
En Sant Celoni estaban sufriendo ataques por parte del dragón, el cual fue destruyendo casas y matando tanto ganado como gente. Pero un buen día, Sant Martí disfrazado de mendigo picó a las puertas del castillo de Vilardell (situado en la parte baja de los bosques de Massis) y fue recibido por el caballero y señor de Vilardell, Soler. Sant Martí, bajo su disfraz pidió algo de comer a Soler y este amablemente entró a buscar un pan para el mendigo. Al salir con el pan, Soler descubrió que el mendigo no estaba, pero en su lugar había una espada reluciente, hecha de un acero nunca visto antes en manos de un mortal y que brillaba más que el oro. Soler pese a la sorpresa no dudó en empuñar la espada y probarla frente a un roble, cortándolo en dos pedazos. Sorprendido, probó contra una enorme roca y también la rajó. Motivado por el poder de la espada, seleccionó a sus mejores guardias, se equipó con su armadura y su escudo y sin más demora salió a por el dragón. Primero se encomendó a Dios y luego se lanzó a por la bestia. Al llegar al cubil del dragón (hoy en día conocida como "la cova d'en Drac") se enfrentó valientemente a la bestia, la cual quedó perpleja al verse reflejada en el escudo, momento que Soler de Vilardell aprovechó para cortarle la cabeza superando la dura y escamosa piel de Dragón. Cogió la cabeza y la llevo junto a su pueblo donde dijo:

Braç de virtut,
espasa de cavaller,
has mig partit la roca
i el drac, també.-

(Brazo virtuoso,
espada de caballero,
has partido la roca
y al dragón, también)

Pero se equivocó en las palabras, dando más importancia a su brazo que a la espada, y por ello fue castigado. Cuando la sangre del dragón que goteaba del cuello cortado tocó su piel, Soler murió envenenado, mirando al cielo.

La leyenda cuenta que dicha espada fue a parar a la armería de los condes de Barcelona, quienes la usaron para ganar diversas batallas, otros cuentan que fue enterrada dentro de una roca a la espera de alguien santo y digno que la vuelva a empuñar, ¿el verdadero paradero de la espada? nadie lo sabe.

Ideas de aventura:
  • Tras la muerte de Soler, los personajes son contratados para llevar la espada a los condes de Barcelona. Si los personajes quieren quedarse con la espada, recibirán una visita de un grupo de principados (número de PJ +4). 
  • Igual que la anterior pero un grupo de bandidos (número de PJ +12) les atacará y robará la espada. Deberán ir a por ella y recuperarla, ordenes de Sant Martí. 
  • Los PJ son de Sant Celoni y se unen a Soler en la lucha contra el Dragón, lo que pasa es que junto al dragón está Cruoris, el demonio menor de la sangre (página 32 de Daemonolatreia) y los PJ deberán enfrentarse a él. 
  • La espada sigue en la cueva, custodiada por el dragón que resultó herido, pero no de muerte... Tal vez los PJ necesiten de semejante arma para enfrentarse a un enemigo y tengan que entrar al cubil del dragón en su búsqueda... 
Estadísticas de la espada:
  • FUE necesaria: 12 
  • Características: HAB 
  • Empuñar la espada de Vilardell otorga valentía, lo que permite al portador superar automáticamente las tiradas de Templanza. 
  • Causa 2d6 de daño a cualquier enemigo y recibe un bonificador de +6 contra demonios y criaturas del infierno. Ese +6 se considera daño mágico que ignora armaduras mágicas (sólo el +6, los 2d6 se considera daño normal). Si se usa para el mal, la espada perderá sus poderes, perdiendo su brillo hasta que la empuñe otro caballero con buenas intenciones.

4 de enero de 2018

Hoja de personaje editable

Por Álvaro Marzo
Os traigo una nueva ficha de personaje para Aquelarre, se han añadido varias competencias ya mencionadas en los suplementos, y se han reestructurado a su vez las características, nuevas líneas para secuelas (que seguro que más de una secuela habrá en las partidas...). También se ha aumentado de forma considerable la sección familiar, mas contactos, sirvientes, enemigos, etc.

En definitiva, esta nueva ficha para Aquelarre es bastante útil sobre todo porque ya no sera necesario (o casi) hacer esas tiradas de atributo base cuando nos falta una competencia, y por si esto fuera poco, ¡la ficha es además editable!

NOTA: Las fichas de hechizos, y animales de carga son independientes de ésta, no he visto necesario publicar ninguna porque ya las hay por parte de más gente de la comunidad.

21 de diciembre de 2017

Las leyendas del castillo de Montségur


Por Ricard Ibáñez

Llamada de un modo bastante peyorativo por sus detractores “la sinagoga de Satanás” y “el vaticano de la herejía”, y por sus seguidores “templo solar” y “castillo del Grial”, la fortaleza de Montségur es una pequeña villa fortificada situada al sur de Francia, cerca de la frontera con la Corona de Aragón. Se alza sobre la montaña del Pog, horadada de grutas y sepulturas anteriores a la llegada del cristianismo en estas tierras. Dicen que los druidas galos ya practicaban rituales sobre esa montaña (que consideraban sagrada), y en sus grutas antes que se construyera el castillo. Según los testimonios escritos la construcción del castillo se inició en el año 1204 por el señor del lugar, Ramón de Pérella (o Pereille, según prefieran el apellido en occitano o en francés) . Eso no quita que la leyenda popular afirme que fue construida por gigantes. También dicen, aunque no hay constancia, que siguió las indicaciones de Esclarmonde (“Luz del Mundo” en occitano), de Foix, una mujer sabia tenida por “perfecta” (es decir, libre de pecado) por los cátaros.

En 1213, tras la derrota de Muret (y sobre todo la muerte de Pedro II de Aragón, el defensor de los cátaros) el obispo cátaro de Tolosa fue acogido por Ramón de Pérella, que también practicaba el catarismo. Con el tiempo, el grueso de la iglesia cátara se refugió tras los muros de la fortaleza. En 1241 a petición del rey Luis IX (San Luis para los amigos) el conde Ramón VII de Tolosa sitió el castillo. Pero la verdad es que no le puso muchas ganas (apenas un grupito de hombres controlando los accesos más mal que bien y poco más) y finalmente se disculpó ante su rey por la “imposibilidad” de tomar el castillo, tanto por hambre como por un ataque convencional.

En 1242 un grupo de inquisidores que cazaban a los herejes cátaros para “purificarlos” mediante la tortura y el fuego fueron sorprendidos por un grupo de cátaros que prácticaban el dicho cristiano de “te devolveré con creces lo que tú me des”. Resultado: Un grupo de inquisidores asesinados con bastante saña, los asesinos refugiándose en Montsegur y el Papa de Roma recordándole al santo rey francés que se había declarado la Santa Cruzada contra la herejía cátara en 1209 y que espabilase. En mayo de 1243, el senescal de Carcasona, Hugues des Arcis, emprendió el asedio del castillo. Seis mil soldados contra unos cuatrocientos defensores de la fortaleza, que albergaba en total unas 1000 almas sumando a los no combatientes. Apiñados en un espacio de unos 700 m2.

Esta vez la cosa fue en serio. Tras diez meses de asedio riguroso y algún asalto a las murallas (infructuoso) se pactó la rendición: los asediados tenía quince días para abandonar el castillo. Y una vez salieran podían optar entre ser quemados vivos o abjurar de su fe. 210 hombres y mujeres prefirieron la pira. Los demás, aunque abjuraron, no se fueron precisamente de rositas. Fueron investigados uno a uno por la Inquisición. La mayoría de los hombres de armas de la guarnición argumentaron que eran mercenarios y que el tema ni les iba ni les venía, y se les dejó ir sin más. Otros, como el propio señor del castillo Ramón de Pérella fue interrogado por la Inquisición dos veces (se conservan sus declaraciones en la Biblioteca Nacional de París, por si tienen curiosidad). La última fechada el 9 de mayo de 1244. Posiblemente murió en las prisiones inquisitoriales (piensen que el hombre tenía ya 59 años)

El castillo pasó a ser propiedad de Guy de Lévis, que edificó una nueva ciudadela sobre los restos de la anterior (por lo que me río, y mucho, de los que van buscando signos de la fe cátara en las actuales ruinas de Montsegur, pero bueno). Cuenta la leyenda que, ya que estaba demoliendo muros para edificar otros nuevos, se dedicaba a buscar el mítico tesoro de los cátaros, que aún no ha sido encontrado.

En el solsticio de verano se produce el llamado “rayo rojo”. Al alba, el sol entra por las estrechas ventanas orientales y vuelve a salir rápidamente por las occidentales para indicar, según dicen, el lugar del tesoro de los cátaros. Cada año se reúne una muchedumbre a ver el fenómeno, y no pocos agujeros se han hecho, a lo largo de los años. Si no fuera porque, como ya he dicho, Guy de Leis remodeló prácticamente casi todo el castillo original. Pues eso. Que si les hace felices pensar en Montsegur como un calendario solar yo no digo ni pio.

Sobre rumores y leyendas del castillo y sus alrededores, hay muchas y muy variadas:

Que el fantasma de la Dama Blanca (en realidad, Esclaramonde de Foix) sigue rondando dentro de sus muros. Y que no está muy contenta con los que no son cátaros, o no demuestran respeto hacia esa fe. Y que tampoco es muy amable, en especial, con los sacerdotes católicos (y si son inquisidores, no hablemos)

Que en el castillo de Montsegur se custodiaba el Grial, y que el 14 de marzo de 1244, para evitar que cayera en manos de los pecadores papistas, una “perfecta” (hay quien dice que el fantasma de Esclaramonde) se convirtió en paloma blanca y se lo llevó volando a una montaña, que se abrió ante ella cerrándose después para custodiar la santa reliquia para siempre.

Otros dicen que, jugándose la vida, tres cátaros descendieron por un acantilado vertical llevándose la reliquia, que entregaron a los templarios. Se dice que el tesoro de los cátaros, aparte de riquezas y del santo Grial, incluía biblias escritas en occitano y documentación perteneciente a la Iglesia cátara, que explicaba cómo librarse del pecado, purificar el alma y cosas así.

Se dice que un pasadizo oculto (y no descubierto, claro) comunicaba el castillo con la gruta de Lombrives. En ella se refugió el obispo cátaro Amiel Aycard en diciembre de 1243, en ella fueron emparedados vivos en 1328 510 cátaros por orden de Jacques Fournier, inquisidor y posteriormente tercer Papa de Aviñón bajo el nombre de Benedicto XII (1334 a 1342). Los restos de esos pobres desgraciados no serían recuperados hasta 1578, cuando el rey Enrique IV mandó sacarlos de ahí y enterrarlos cristianamente en el cementerio de Ornolac. Para quien no la conozca, la llamada “gruta de Lombrive” son en realidad 39 km de grutas distribuidas en 7 niveles superpuestos uno encima del otro que han sido horadados por la fuerza constante del agua. Se mantiene a una temperatura constante de 13 grados tanto en invierno como en verano. La zona más famosa quizá sea la gruta llamada “la Catedral”. Está apenas a 250 m. de la entrada, es tan grande como Notre Dame de París y tiene unos 80 metros de altura. Y no se me extrañen mucho que otra gruta del de Lombrives, llamada “el imperio de Satán” es cuatro veces mayor. Pero como está a varios kilómetros de la entrada es mucho menos conocida. La cueva ha servido de refugio a ermitaños, leprosos, forajidos y, por supuesto, por herejes cátaros. Y es que, realmente, espacio para esconderse hay.

Otras cuevas donde se refugiaron los herejes cátaros son las cuevas fortificadas de Sabarthés, al sur de Montsegur. En lo más profundo de esas grutas se han encontrado tallados símbolos templarios y cátaros. Dicen que los templarios ayudaron a escapar a todos los cátaros que pudieron, que se refugiaron sobre todo en la Corona de Aragón y el norte de Italia.

7 de diciembre de 2017

El hechizo de Dominación y el tabú de la sangre menstrual


Por Ricard Ibáñez 

No es ningún secreto, a estas alturas de la película, que cuando en 1988 empecé a recopilar material para escribir Aquelarre reuní varios grimorios de magia supuestamente “auténtica”. O que, por lo menos, la gente que en su tiempo creía en la magia tomó como tales. Los clásicos, no se vayan a pensar que cogí moderneces de Aleister Crowley (que, además, estaba un poco chalado, incluso en el ambiente del que les hablo). Los cincuenta hechizos de la primera edición de Aquelarre están sacados (en realidad, “inspirados”) en los grimorios de las Clavículas de Salomón, el Formulario de Alta magia, El libro de San Cipriano y El libro del Dragón Rojo y la Cabra Infernal. Así como el curso de “Mito, Magia y Religión” que por aquel entonces impartía Manuel Delgado en la UB (más las tutorías, Manuel es un provocador pero también un crack en la materia). Una cosa que me sorprendió es el hechizo que llamé Dominación, en el que una mujer somete a su voluntad a un hombre. Es un hechizo cuyo componente básico es la sangre menstrual, y que encontré, con muy pocos cambios, en lugares tan distantes como las comunidades de los vaqueiros de alzada asturianos, en la tradición gitana e incluso en un texto de los años 20 de la colonia francesa de Mauritania.

Ahora que soy más viejo y más sabio (porque me he equivocado más, y también porque he leído más) es algo que ya no me extraña tanto. El tabú de la sangre menstrual es algo inherente en la mayor parte de las culturas de todos los tiempos.

A través de la historia, las mujeres han sido consideradas impuras, por lo menos ritualmente. Entre los judíos, el flujo de sangre menstrual las colocaba, regularmente, en estado de profanación ritual. Y era una impureza que se transmitía en aquello que tocara, fuera una persona o un mueble, y por supuesto en la comida si la cocinaba. Y tabúes parecidos encontramos en los antiguos griegos y romanos. Plinio el Viejo señala, entre otras lindezas que:

El contacto con el flujo mensual de la mujer amarga el vino nuevo, hace que las cosechas se marchiten, mata los injertos, seca semillas en los jardines, causa que las frutas se caigan de los árboles, opaca la superficie de los espejos, embota el filo del acero y el destello del marfil, mata abejas, enmohece el hierro y el bronce, y causa un terrible mal olor en el ambiente.”

Los Padres de la Iglesia Cristiana, que no eran precisamente unos feministas natos, no sólo mantuvieron este tabú sino que lo aumentaron, considerando el sexo, aunque fuera entre hombre y mujer casados legalmente, un acto sucio e indecoroso, un pecado necesario para la procreación de la especie y nada más. Por ser “ritualmente impura” una mujer no puede ejercer de sacerdote, ya que profanaría el santuario y, lo más sagrado, el altar. Desde 1140, a través del Decretum Gratiani, se especifica que la mujer no puede distribuir la comunión, ni enseñar catequesis, ni tocar los objetos o vestimentas sagradas. Por mucho que nos sorprenda, la mayoría de estas prohibiciones se mantienen (al menos en teoría) hasta el año 1983, con el nuevo Código Canónico. Aún no se les permite, sin embargo, ser ordenadas sacerdotes ni siquiera diáconos, pero bueno.

Aún hoy en día, en pleno siglo XXI, las mujeres de las zonas rurales de la India, durante el tiempo del periodo, son consideradas impuras, sucias, enfermas... malditas. Lo mismo sucede en países africanos como Tanzania o Kenia. A eso se añade el “alto coste” de tampones y compresas en esos países. En Kenia un paquete de ocho compresas cuesta 65 chelines kenianos. Al cambio, 60 céntimos de euro... la mitad del salario diario de un trabajador cualificado. Las mujeres de esos países han de apañarse con trapos viejos o incluso papel de periódico. Que, por supuesto, huelen y aumentan la sensación de “suciedad” de la mujer. Hablando de suciedad y mal olor, en Afganistán está extendida la creencia de que si una mujer con el periodo se lava sus partes íntimas se volverá infertil. En las zonas rurales al oeste del Nepal la situación llega más lejos: la tradición chaupadi implica aislar a las mujeres con regla mientras les dure el periodo, en una habitación o cobertizo sin ventanas.

Pero el tabú menstrual no se limita a países considerados “poco desarrollados”. En una sociedad del primer mundo como la japonesa, las mujeres no pueden ejercer el oficio de chef de sushi porque la menstruación causa “desequilibrio”. Según las palabras del chef especialista en sushi Yoshikazu Ono a The Wall Street Journal en 2011: "Para ser profesional hay que demostrar estabilidad en el sabor de tu comida, pero debido al ciclo menstrual las mujeres tienen un desequilibrio en su gusto y por eso no pueden ser chefs de sushi".

Dada esta naturaleza de “impureza” y “contaminación” presente en la sangre menstrual no es de extrañar que muchos hechizos de atadura, para que una mujer atraiga a un hombre y éste se muestre loco por ella y la obedezca en todo, esté presente la sangre menstrual. Claro que hay hechizos de este tipo que usan otros componentes, todos ellos muy... “personales” y bastante asquerosos de ingerir: fluidos corporales como el líquido amniótico de un bebé, saliva, semen, lágrimas, orina, heces, y otros como pelo de la cabeza, vello púbico y recortes de uñas. (¿Qué pasa? ¿Qué creen que contenían las pócimas de amor que fabricaban las brujas?). Sin embargo, por los tabúes que rodean la sangre menstrual, éste suele ser el componente más habitual.

La premisa básica es que si un hombre consume apenas una gota de sangre menstrual de una mujer, ese hombre estará atado apasionadamente a esa mujer por siempre. Es el hechizo de unión definitiva, el más poderoso encanto de amor de todos. Suele servirse en un líquido caliente. Hoy en día, café o té. En tiempos medievales, normalmente vino caliente especiado.

Dominación
Vis Secunda
Tipo: Poción, magia negra de origen popular.
Caducidad: Debe utilizarse de inmediato, nada más salir del cuerpo de la mujer.
Duración: 1D3x10 días.
Componentes: Unas gotas de flujo menstrual femenino.
Preparación: No requiere preparación: el componente se utiliza tal cual.
Descripción: El mago —o más bien maga, ya que este hechizo sólo puede ser utilizado por una mujer utilizando para ello su propio flujo menstrual— debe activar el hechizo y mezclar a continuación el componente con la comida o la bebida de un hombre —exacto: sólo puede usarse sobre un hombre—. Si éste falla la tirada de RR, la víctima se sentirá atado a ella y la obedecerá en todo lo que ella le ordene, aunque se le puede permitir una tirada de Templanza para resistirse a todas órdenes que atenten contra su naturaleza —pedirle a un sacerdote piadoso que reniegue de Dios, por ejemplo—, contra su familia o seres queridos o contra la propia integredidad de la víctima. Sea como sea, la maga debe tener cuidado al utilizar este hechizo, pues si se falla la tirada de activación, la víctima perderá buena parte de sus facultades mentales durante un tiempo: reduce 10 puntos su Cultura, puntos que irá recuperando a razón de 1 por semana. Si la tirada de activación fuera una pifia, la víctima moriría de forma automática.